PAMI

La crisis provoca faltantes de medicamentos, suspensión de servicios médicos y tensión creciente entre proveedores del sistema sanitario.

La obra social de los jubilados acumula deudas millonarias con farmacias y prestadores, lo que provoca faltantes de medicamentos, suspensión de servicios médicos y una emergencia que golpea a más de cinco millones de afiliados.

El ajuste fiscal impulsado por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, tiene consecuencias directas en la atención de los jubilados. El PAMI, principal obra social del país, arrastra atrasos de hasta dos meses en los pagos a farmacias, médicos, clínicas y centros de atención, generando un escenario de emergencia sanitaria. La deuda, que supera los $25.000 millones, ya provoca desabastecimiento de medicamentos, interrupción de servicios y creciente tensión con proveedores del sistema.

El PAMI, principal obra social del país, arrastra atrasos de hasta dos meses en los pagos a farmacias, médicos, clínicas y centros de atención, generando un escenario de emergencia sanitaria. La deuda, que supera los $25.000 millones.

Según datos del sector farmacéutico, el organismo mantiene compromisos impagos con unas 1500 farmacias del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba, por un monto de $12.500 millones, a lo que se suman otros $8000 millones que vencen esta semana. En Buenos Aires, el PAMI adeuda $5000 millones a farmacias bonaerenses, mientras que en provincias como Salta, Misiones y La Rioja el atraso alcanza hasta seis quincenas, dejando al sector en “alerta máxima”.

La situación golpea especialmente a los establecimientos independientes, que deben pagar a las droguerías cada 15 días y ya enfrentan dificultades para sostener el circuito de pagos y garantizar el stock. Médicos de Olavarría denunciaron que el organismo no paga desde noviembre de 2025, obligando a los jubilados a abonar consultas o recorrer varias farmacias en busca de medicamentos. El Foro Permanente para la Promoción y Defensa de los Derechos de las Personas con Discapacidad también se movilizó por deudas que superan los $30 millones con hogares y centros de día.

La obra social de los jubilados acumula hasta dos meses de atraso en pagos a farmacias y prestadores de salud del país

El presidente del PAMI, Esteban Leguízamo, firmó un acuerdo para regularizar pagos con frecuencia semanal, pero el esquema nunca se cumplió. Prestadores denuncian además que el sistema informático impone cupos encubiertos que restringen estudios y consultas, incluso con órdenes autorizadas. La conducción del organismo, encabezada por Leguízamo y el subdirector Carlos Zamparolo, enfrenta creciente presión de farmacias y prestadores que reclaman medidas urgentes.

La crisis del PAMI expone el impacto del ajuste en un sector altamente sensible: jubilados que dependen de la cobertura para acceder a tratamientos básicos y prestadores que, sin cobrar, no pueden sostener la atención. El conflicto se extiende a todo el país y amenaza con paralizar la red de salud que atiende a millones de personas mayores.

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