No bombardeen Argentina
La gestión libertaria gobierna con políticas que reducen de forma sostenida la capacidad económica, productiva y social del país como si se tratase de un enemigo extranjero bombardeando Argentina

El pedido de Charly García durante la guerra de Malvinas funciona como referencia histórica para pensar el presente. En distintos conflictos del siglo XX, los bombardeos no sólo buscaron objetivos militares, sino también afectar infraestructura, industria y capacidades estratégicas. En algunos casos, incluso se proyectó la desindustrialización como forma de limitar el desarrollo futuro de los países.
Esa lógica aparece hoy como marco de análisis para interpretar decisiones del gobierno argentino que impactan sobre recursos, producción, servicios públicos y capacidades estatales.
Caída de recursos y ajuste fiscal
Las provincias atraviesan una baja sostenida en los fondos de coparticipación: 7,5% en enero, 8,3% en febrero y 5,7% en marzo. A esto se suma la caída de los ingresos propios. En los municipios bonaerenses, la reducción alcanzó el 12% en el primer bimestre.
El gasto público nacional cayó un 30% en términos reales en el primer trimestre de 2026 respecto de tres años atrás. La contracción de la inversión estatal se refleja especialmente en la obra pública: rutas, vivienda e infraestructura muestran retrocesos que oscilan entre el 78% y el 100%.
Este ajuste impacta de manera directa en la actividad económica, el empleo y la sostenibilidad fiscal de provincias y municipios, que deben afrontar mayores demandas sociales con menos recursos.
Menor actividad y presión sobre gobiernos locales
La caída de la recaudación de impuestos como el IVA y Ganancias refleja la contracción de la economía. En este contexto, intendentes nucleados en la Federación Argentina de Municipios evalúan acciones judiciales contra el ministro de Economía, Luis Caputo, por la administración de fondos.
La reducción de recursos nacionales desplaza la presión hacia provincias y municipios, que quedan a cargo de atender el impacto social de la crisis sin herramientas suficientes.
Impacto en industria y controles
El recorte de más de 900 servicios del Instituto Nacional de Tecnología Industrial afecta tanto al entramado productivo como a funciones esenciales de control.
Entre las tareas discontinuadas se encuentran certificaciones técnicas, controles de calidad en alimentos, calibración de equipos médicos y verificación de seguridad en productos de uso cotidiano. También se debilitan sistemas de trazabilidad en cadenas sensibles como carnes, lácteos y aceites.
La reducción de estas capacidades implica menor control estatal sobre estándares de calidad y seguridad, además de un debilitamiento del apoyo técnico a las pequeñas y medianas empresas.
Salud pública en retroceso
La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos alertó sobre la situación del PAMI, que enfrenta recortes presupuestarios, demoras en prestaciones, reducción de honorarios médicos y problemas en la provisión de medicamentos.
En paralelo, se reduce el alcance del Programa Remediar, que durante más de 20 años garantizó el acceso gratuito a medicamentos esenciales en miles de centros de salud y cubría a millones de personas.
También fue desmantelada la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos, que coordinaba la producción estatal de medicamentos, afectando la disponibilidad y el costo de tratamientos.
Deterioro del sistema científico y tecnológico
Organismos como la Comisión Nacional de Energía Atómica registran pérdida de personal, caída salarial y dificultades para sostener proyectos y equipamiento.
La empresa tecnológica INVAP se retiró de iniciativas estratégicas por falta de financiamiento, mientras que líneas de investigación en áreas sensibles quedaron interrumpidas por la salida de especialistas.
También hay advertencias sobre recortes en el Servicio Meteorológico Nacional, que podrían afectar la red de observación y la capacidad de anticipar fenómenos climáticos, con impacto en la producción y la prevención de desastres.
Producción, exportaciones y controles sanitarios
El debilitamiento del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria genera riesgos en controles sanitarios y comerciales. Se registraron problemas en exportaciones, rechazos de productos y alertas por fallas en supervisión.
Estas dificultades pueden afectar la inserción internacional de productos argentinos y generar pérdidas económicas en sectores clave.
A esto se suma la paralización de obras energéticas como el gasoducto Néstor Kirchner, que limita el autoabastecimiento y obliga a mayores importaciones de energía.
Ingresos, inflación y consumo
La inflación continúa deteriorando el poder adquisitivo. En marzo se registró un aumento del 3,4%, en un contexto donde los ingresos no logran acompañar la suba de precios.
El proceso de pérdida de ingresos impacta en el consumo, profundiza la recesión y agrava las condiciones sociales, con efectos que se extienden a toda la economía.
Un proceso de deterioro acumulativo
El conjunto de medidas —ajuste fiscal, reducción del rol estatal, recortes en áreas estratégicas— configura un proceso que afecta infraestructura, producción, salud, ciencia y tecnología.
A diferencia de crisis abruptas, se trata de un deterioro progresivo, cuyos efectos se acumulan en el tiempo: caída de capacidades, pérdida de capital humano, debilitamiento institucional y menor potencial de desarrollo.
El eje del debate se centra en las consecuencias de este modelo económico y en su impacto sobre el presente y el futuro productivo del país.
Fuente: El Cohete a la Luna – Ricardo Aronskind
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