Desidia empresarial y familias en la calle: trabajadores en lucha

Con más de 100 familias sumidas en la incertidumbre, el conflicto en el sector químico petroquímico escala tras una audiencia virtual sin respuestas. Entre el acampe por la dignidad y el reclamo contra la apertura de importaciones, los trabajadores resisten el desguace de su futuro laboral. En este contexto Martín Gomez dialogo con Modo Obrero.

El silencio de las máquinas en el Parque Industrial de Gualeguaychú no es producto de un descanso programado, sino el eco de una decisión empresarial que prioriza la especulación. La crisis que atraviesa el sector químico petroquímico ha dejado de ser un expediente administrativo para transformarse en una herida abierta en el tejido social de la ciudad. La impunidad de las patronales se siente respaldada por un contexto político que parece haber habilitado la “crueldad” como método de gestión.

La jornada de hoy marcó un hito en esta resistencia. A las puertas de la planta, ya no solo se encontraban los operarios con sus mamelucos de trabajo, sino que la protesta se vio desbordada por la presencia de las familias de todos los despedidos. Esposas, hijos y padres se unieron al acampe que los trabajadores mantienen desde el viernes pasado para proteger las herramientas y la materia prima que todavía quedan dentro de la fábrica, ante el temor de un vaciamiento silencioso.

Esta movilización masiva refuerza lo que Martín Gómez, referente del sector petroquímico, denunció en los micrófonos de Radio Inclusión en una entrevista del programa Modo Obrero: “detrás de cada telegrama de despido hay una familia que se queda sin sustento en un país donde no hay trabajo en ningún lado”.

La última audiencia fue calificada como una “farsa” institucional. Notificada apenas unas horas antes para forzar una modalidad virtual, la instancia impidió el cara a cara y sirvió para que la empresa enviara abogados sin ningún poder de decisión. Mientras los representantes legales se encogían de hombros ante las preguntas de los trabajadores, el directorio de la empresa mantenía el diálogo cortado. La excusa patronal es siempre la misma: “un supuesto cese de actividad debido a la imposibilidad de competir con las baterías que ingresan del exterior gracias a la apertura de importaciones. Sin embargo, la contradicción es flagrante: los trabajadores aseguran que la planta estuvo activa y produciendo hasta el último minuto antes de que se cerraran los portones”, comento Gomez a este medio.

“La táctica empresarial ha rozado lo ilegal. Se denunciaron mangueteadas y presiones mediante escribanos que intentaron forzar firmas de despidos o aceptaciones de condiciones leoninas a través de mensajes de WhatsApp, una práctica que los trabajadores rechazaron de plano al grito de “si querés despedirme, mandame el telegrama”. Incluso bajo el marco de la conciliación obligatoria, la empresa ha decidido incumplir el artículo que obliga a dar tareas, prohibiendo el ingreso de los operarios bajo el pretexto de “seguridad”, aunque se comprometieron a pagar los días caídos”, describió el representante del sindicato.

La situación es especialmente dolorosa para aquellos trabajadores con 20 o 25 años de antigüedad, hombres y mujeres que han dedicado su vida a esta planta y que, a solo dos o tres años de jubilarse, ven cómo su futuro se desmorona por una decisión política y empresarial de “parar la pelota” hasta que el contexto les sea más favorable. El mensaje patronal es cínico: “reconviértanse”, les dicen, mientras ellos esperan seis meses o un año a que “la política cambie”.

Sin embargo, los trabajadores no están solos

La reunión organizada para hoy a las 15:00 horas contó con el respaldo de la CGT, ATE, CTA y hasta de grupos de jubilados que se acercaron a brindar solidaridad.

La lucha en el Parque Industrial se ha convertido en un símbolo de resistencia contra un modelo que, según denuncian los protagonistas, busca “romper todo”. La esperanza ahora reside en un posible cuarto intermedio y en una reunión directa con el directorio programada para los próximos días, donde los trabajadores buscarán alternativas para que la fábrica siga produciendo y las 120 familias afectadas recuperen su dignidad.

La comunidad de Gualeguaychú y toda la provincia observa con atención; lo que está en juego en esa puerta de fábrica es, ni más ni menos, que el derecho al trabajo frente a la impunidad del capital.

Mirá la transmisión en vivo realizada por Inclusión:

Trabajadores de UnionBat en lucha. Los trabajadores despedidos junto a sus familias llevan a cabo una jornada de protesta en el ingreso al Parque Industrial Gualeguaychú. De la jornada convocada por el sindicato de Químicos y Petroquímicos Zárate participan también integrantes de otras organizaciones gremiales.

(1) Facebook.

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