Industria textil al borde del colapso: 18.333 empleos perdidos y producción en caída libre

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Un gran esfuerzo humano detrás de la producción textil

La industria textil argentina atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente. En los últimos años, el sector perdió 18.333 puestos de trabajo y registró una baja de precios del 30,6% en relación con el promedio de la economía, según un informe de la consultora Analytica.

Lejos de ser un alivio para los consumidores, la caída refleja el derrumbe de la producción nacional y el avance arrollador de las importaciones.

El reporte advierte que la capacidad instalada se encuentra en apenas el 29%, el nivel más bajo desde la pandemia, mientras que la producción textil acumuló caídas en 10 de los 11 meses de 2025. En noviembre, se ubicó 47,6% por debajo del mismo mes de 2023. Subsectores como el curtido y la fabricación de artículos de cuero sufrieron desplomes del 44,1%, seguidos por tejidos y acabados textiles (-34,7%) y preparado de fibras (-33,7%).

La producción textil acumuló caídas en 10 de los 11 meses de 2025

La Fundación Pro Tejer contabilizó el cierre de 558 establecimientos, una contracción del 9% que golpeó especialmente a indumentaria y calzado. La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) alertó que el problema no es la competitividad, sino la “competencia fraudulenta” derivada de importaciones masivas y comercio vía courier. Plataformas como Shein y Temu crecieron 274,2% en el último año, desplazando a las Pymes locales.

El salto de las compras externas fue letal: en 2025, las importaciones de indumentaria crecieron 97,3% interanual, alcanzando US$681 millones, el valor más alto de toda la serie histórica. En calzado, el total llegó a US$825 millones, muy cerca del récord de 2017. Mientras tanto, los precios del rubro aumentaron 149,4% desde noviembre de 2023, muy por debajo de la inflación general (259,4%), lo que explica que hoy un salario alcance para comprar 13 jeans, contra 9 hace dos años.

El desinterés oficial por los 250 mil trabajadores del sector se reflejó en declaraciones de funcionarios libertarios como el ministro de Economía Luis Caputo y la senadora Patricia Bullrich, quienes minimizaron la importancia de la producción nacional y exaltaron la ropa importada. Voces del ámbito cultural, como la actriz Marixa Balli y el diseñador Benito Fernández, cuestionaron públicamente esas posturas, señalando que responsabilizar a los productores locales por los altos precios es un diagnóstico erróneo.

La crisis textil desnuda un modelo económico que favorece la apertura indiscriminada y deja a miles de trabajadores en la incertidumbre. El abaratamiento de la ropa, lejos de ser un triunfo, es el síntoma más claro de un sector que se desangra y de un Estado que, según denuncian los industriales, “le soltó la mano” a una actividad estratégica para el empleo y la producción nacional.

Fuente: Agencia NA

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