Siete de cada diez niños y adolescentes en los centros urbanos viven bajo la línea de pobreza o indigencia
Un informe oficial del INDEC expuso la grave situación que atraviesan las infancias y adolescencias en los principales aglomerados del país. El 45,2% reside en hogares cuyos ingresos no cubren la canasta básica total, mientras que el 10,9% se encuentra en condiciones de indigencia.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer los datos actualizados de pobreza e indigencia correspondientes a los principales centros urbanos de la Argentina. El relevamiento volvió a confirmar que las infancias y las adolescencias continúan siendo la franja poblacional más vulnerable y afectada por la crisis socioeconómica, registrando los niveles más altos de privación material en todo el territorio nacional.
El 45,2% de las niñas, niños y adolescentes del país vive en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir el costo de la Canasta Básica Total (CBT)
De acuerdo con el informe técnico oficial, el 45,2% de las niñas, niños y adolescentes del país vive en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir el costo de la Canasta Básica Total (CBT), la cual define la línea de pobreza. Este indicador refleja una dura realidad cotidiana para casi la mitad de los menores de edad en el ámbito urbano, afectando de manera directa el acceso a condiciones de vida dignas, vivienda, salud y desarrollo integral.
Inseguridad alimentaria y el impacto en los hogares vulnerables
La situación resulta aún más crítica al analizar los indicadores de indigencia. Según las cifras publicadas por el organismo oficial de estadística, el 10,9% de la población infanto-juvenil habita en hogares con ingresos insuficientes para adquirir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). Esto significa que uno de cada diez niños y adolescentes no tiene garantizada la cobertura de sus necesidades nutricionales elementales de manera diaria.

El diagnóstico formulado por el INDEC visibiliza la profundidad de la brecha social en los sectores más jóvenes de la población. La persistencia de estas cifras consolida una dinámica donde la pobreza afecta de manera desproporcionada a las familias con dependientes a cargo, exponiendo las dificultades estructurales que enfrentan los hogares vulnerables para superar la barrera de la indigencia en los principales conglomerados urbanos del país.
