Pesca ilegal en el río Uruguay: artesanales denuncian abandono y depredación sin control

pesacadores artesanales

Las embarcaciones ilegales —muchas provenientes de Paranacito, del Río de la Plata, del Paraná y otras regiones— ingresan especialmente durante la noche

Pescadores artesanales de Gualeguaychú denunciaron el ingreso ilegal de embarcaciones de otras zonas que depredan los recursos pesqueros y destruyen sus herramientas de trabajo.

Pescadores denunciaron el ingreso ilegal de embarcaciones provenientes de otras zonas en el tramo comprendido entre el kilómetro 40 y el 119 del río Uruguay, área que les fue asignada oficialmente.

Según relataron a R2820, las embarcaciones ilegales —muchas provenientes de Paranacito, del Río de la Plata, del Paraná y otras regiones— ingresan especialmente durante la noche, rompen los tejidos de pesca, navegan a gran velocidad con motores de hasta 250 caballos y se llevan el poco pescado que entra en la zona. Estas maniobras no solo generan pérdidas económicas, sino que también ponen en riesgo la seguridad de quienes trabajan legalmente.

A esta situación se suma la conducta de algunas embarcaciones deportivas, cuyos navegantes pasan reiteradamente por encima de las mallas de pesca, rompiéndolas de manera intencional al circular con motores de gran porte. “Hoy en día no tenemos a quién quejarnos. Avisamos a las autoridades, pero nadie nos da respuestas ni explicaciones”, expresaron con preocupación.

El reclamo apunta a la necesidad urgente de que las autoridades competentes intervengan, garanticen el cumplimiento de las normativas vigentes y protejan tanto el trabajo artesanal como los recursos naturales del río Uruguay

La falta de controles y de presencia estatal agrava la situación de las familias que dependen exclusivamente de la pesca artesanal para subsistir. Los pescadores aseguran sentirse “a la deriva”, sin soluciones concretas y con un futuro incierto, mientras la pesca ilegal y la depredación avanzan sin consecuencias.

El reclamo apunta a la necesidad urgente de que las autoridades competentes intervengan, garanticen el cumplimiento de las normativas vigentes y protejan tanto el trabajo artesanal como los recursos naturales del río Uruguay. La ausencia de fiscalización y la impunidad con la que operan embarcaciones ilegales y deportivas ponen en jaque no solo la economía de los pescadores, sino también el equilibrio ecológico de la región.

Fuente: R2820

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