Incendio en Chubut: 12.000 hectáreas arrasadas, focos activos y reclamos de brigadistas en un contexto de ajuste
Brigadistas de Chubut refuerzan combate contra incendios forestales
El fuego en la cordillera chubutense ya consumió más de 12.000 hectáreas. Brigadistas y voluntarios sostienen un combate incesante, pero reclaman mejoras urgentes en recursos, equipamiento y condiciones laborales. La crisis expone la fragilidad de las políticas ambientales y abre un debate sobre el impacto de los recortes impulsados por el gobierno de Javier Milei.
El incendio forestal en Chubut se convirtió en uno de los más graves de los últimos años. Según datos oficiales, hasta este lunes se logró extinguir 22 de los 32 focos detectados, pero aún persisten 10 frentes activos en la zona cordillerana. El fuego ya arrasó más de 12.000 hectáreas de bosques nativos, pastizales e infraestructura rural, afectando directamente a comunidades y productores.
Más de 295 brigadistas trabajan día y noche en el terreno, apoyados por aviones hidrantes y equipos nacionales y provinciales. Las lluvias recientes dieron un alivio parcial, reduciendo el riesgo de “muy extremo” a “alto”, pero el viento sigue siendo un factor de peligro.

Zonas más comprometidas
- Parque Nacional Los Alerces: actividad en la Portada Norte, entre Lago Verde y Villa Lago Rivadavia, cerca de la ruta provincial 71.
- Puerto Patriada: daños en pastizales, alambrados e infraestructura rural, con riesgo para pobladores y turistas.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, destacó el “heroico accionar” de brigadistas y voluntarios. Mientra que el gobernador Ignacio Torres advirtió que el origen de algunos focos fue intencional y ofreció una recompensa millonaria para identificar a los responsables y recibe la ayuda de algunas provincias.
Por su parte, Greenpeace calificó la situación como un “ecocidio anunciado”, señalando que la sequía, las altas temperaturas y la presencia de pinos exóticos aumentan el riesgo de propagación.

Reclamos de los brigadistas
Más allá del reconocimiento público, los brigadistas volvieron a reclamar mejoras urgentes en:
- Equipamiento: ropa ignífuga, herramientas adecuadas y vehículos en condiciones.
- Recursos: más aviones hidrantes y logística para acceder a zonas de difícil alcance.
- Condiciones laborales: estabilidad contractual, salarios acordes al riesgo y cobertura médica integral.
“Estamos poniendo el cuerpo con lo que tenemos, pero necesitamos que el Estado nos garantice condiciones dignas”, señalaron referentes de brigadas locales. La precarización laboral y la falta de inversión en infraestructura se repiten año tras año, dejando a quienes combaten el fuego en una situación de vulnerabilidad extrema.

Ajuste y desfinanciamiento: el fantasma del modelo Milei
La crisis en Chubut no puede analizarse sin el contexto nacional. El gobierno de Javier Milei ha impulsado un fuerte recorte en áreas ambientales, científicas y de protección civil. La eliminación de programas, la reducción de presupuestos y la desarticulación de organismos especializados ponen en riesgo la capacidad del Estado para responder a emergencias como la que hoy atraviesa la Patagonia.
El discurso oficial, centrado en el “achique del Estado”, contrasta con la realidad: sin inversión en brigadas, equipamiento y prevención, los incendios se convierten en catástrofes que afectan a comunidades enteras y destruyen ecosistemas únicos. La lógica de ajuste y privatización deja a los territorios expuestos y a los trabajadores sin respaldo.
En este sentido, el reclamo de los brigadistas se transforma en una denuncia política: no se puede combatir el fuego con discursos de austeridad mientras se recortan los recursos básicos para la protección ambiental y social.

El incendio en Chubut deja un saldo ambiental devastador y expone las debilidades estructurales en la prevención y respuesta a emergencias forestales. Aunque las lluvias ayudaron a contener parte de los focos, la situación sigue siendo crítica y el reclamo de los brigadistas marca un punto de inflexión: sin inversión en recursos humanos y materiales, la lucha contra el fuego se vuelve insostenible.
