Clara Anahí: te seguimos buscando
Clara Anahí fue secuestrada el 24 de noviembre de 1976 en La Plata, con apenas tres meses de vida
A casi cinco décadas del operativo en La Plata, la desaparición de Clara Anahí sigue siendo una herida abierta: su búsqueda encarna el legado de Chicha Mariani y la exigencia de Memoria, Verdad y Justicia.
El 24 de noviembre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, un operativo de las llamadas “fuerzas conjuntas” arrasó con la casa de la familia Mariani-Teruggi en La Plata.
El ataque dejó un saldo trágico: el secuestro de Clara Anahí, una bebé de apenas tres meses, y la muerte de cinco militantes —Diana Esmeralda Teruggi (Didi), Roberto César Porfidio (Abel), Daniel Mendiburu Eliçabe (Conejo), Juan Carlos Peiris (Beto) y Alberto Oscar Bossio (El Negro). Daniel Mariani, padre de Clara, fue capturado y asesinado meses después, enterrado como NN junto a su compañera Diana.
La represión fue dirigida por altos mandos de la dictadura: Ramón Alberto Camps, jefe de la policía bonaerense; Carlos Guillermo Suárez Mason, responsable del Primer Cuerpo de Ejército; Adolfo Sigwald, jefe de la X Brigada de Infantería; Miguel Osvaldo Etchecolatz, al frente de la Dirección de Investigaciones; y los comisarios Osvaldo Sertorio, Oscar Ioppolo y José Clemente Forastiero, quienes encabezaron personalmente el ataque.
Desde aquel día, Clara Anahí permanece desaparecida. Su abuela, María Isabel “Chicha” Mariani, dedicó su vida a buscarla, convirtiéndose en símbolo de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia.
Desde aquel día, Clara Anahí permanece desaparecida. Su abuela, María Isabel “Chicha” Mariani, dedicó su vida a buscarla, convirtiéndose en símbolo de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia. Su incansable esfuerzo trascendió lo personal: abrió caminos colectivos, inspiró organismos de derechos humanos y mantuvo viva la exigencia de encontrar a cada nieto y nieta apropiados por el terrorismo de Estado.
Hoy, a casi cinco décadas, la búsqueda continúa. Clara Anahí es una deuda pendiente de la democracia argentina y un recordatorio de que la memoria no se rinde. Cada 24 de noviembre, su nombre se pronuncia como compromiso: seguir buscándola es honrar a quienes dieron su vida y sostener el legado de Chicha Mariani, que nos interpela a no olvidar y a exigir justicia.

