Trabajadores autoconvocados de la alimentación unifican su lucha en la ruta con los despedidos de UniónBat S.A.

Los obreros autoconvocados de Granja Tres Arroyos y los despedidos del PIG de Gualeguaychú salen a la ruta. Un frente de resistencia en la 14 expone la desesperación de familias que llevan un mes sin cobrar y con las puertas de las fábricas cerradas.

La crisis de la industria avícola y cárnica en la región ha tocado un límite que obligó a los trabajadores a saltar por encima de sus propias conducciones sindicales. Mañana, desde las primeras horas, el kilómetro 124 de la Ruta 14, en el cruce con el Camino Viejo a San Justo, será el escenario de una concentración y manifestación total. La medida, resuelta de manera democrática en una asamblea de trabajadores, marca un hito: la unificación de los reclamos entre los despedidos y suspendidos de Concepción del Uruguay y Gualeguaychú.

De acuerdo con lo informado por los organizadores, la manifestación se desarrollará al costado de la ruta y no afectará la circulación vehicular, ya que no está previsto realizar cortes de tránsito.

El conflicto escaló de golpe cuando los operarios se presentaron en la planta y se toparon con un candado sorpresivo. “Fuimos a trabajar y nos encontramos con una empresa totalmente cerrada. Se nos prohibió el ingreso y hasta el día de hoy no hubo aviso de nada por parte de la empresa”, afirmó Maximiliano Zalazar, delegado interno y referente de los autoconvocados, en diálogo con Inclusión.

La situación económica de las familias es asfixiante, rozando lo humanitario. La patronal no solo bajó las persianas sin explicaciones previas, sino que mantiene una deuda salarial profunda con el personal. “Nos deben cuatro quincenas y la insensibilidad es tal que ni siquiera han depositado las cuotas alimentarias judiciales para nuestros hijos”, denunció con gravedad el dirigente a este medio.

La grieta sindical y la solidaridad desde abajo

Frente a este escenario de desamparo patronal, la respuesta de las cúpulas del Sindicato de la Alimentación (STIA) y del Sindicato de la Carne ha sido el rechazo a las medidas de fuerza. Las dirigencias argumentan que las protestas “entorpecen” los canales institucionales. Sin embargo, para los trabajadores que no tienen para llevar un plato de comida a sus mesas, los tiempos de la burocracia judicial no son una opción.

“Nuestro sindicato STIA y el de la carne no están de acuerdo con este tipo de manifestación. Lo que dicen ellos es que se dedican a la vía administrativa y que no sirve la lucha en las calles porque entorpece las negociaciones con la empresa y el gobierno”, puntualizó Zalazar, dejando en evidencia la enorme distancia que separa a los despachos gremiales de la realidad de la fábrica. “Venimos con esto hace bastante tiempo y no han acompañado en ninguna manifestación. Solo lo hicieron cuando convocaron las centrales, pero eso fue más que nada un acto político; después, otra cosa no”, recriminó el referente.

La inacción de las estructuras oficiales forzó el surgimiento de este frente autoconvocado que mañana unirá las demandas de las dos industrias en un acto de profunda solidaridad de clase. Para los manifestantes, el objetivo final excede la mera paritaria y apunta a la supervivencia de las fuentes de trabajo en la provincia.

“La idea de los trabajadores autoconvocados es salir a lucharla a la calle. Lo único que queremos es que se reabra la fábrica y el ingreso de todos los compañeros. Necesitamos que se nos pague lo que nos deben”, concluyó Zalazar, sintetizando un reclamo que mañana sonará con fuerza en el asfalto de la Ruta 14.

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