Editorial

Tiempos turbulentos. Continuidades y rupturas.

El siglo XXI ha llegado con incertidumbres para la humanidad, resultado de un proceso global centrado en la libre circulación de capitales financieros internacionales, cuyo control por parte del vetusto estado moderno es cuasi imposible.

Los desafíos son importantes en diversos puntos, y adquieren ribetes inéditos en situaciones y cosmovisiones puntuales, tales como el sistema económico, la imposición cultural del neoliberalismo en un capitalismo carente de todo límite moral, la emergencia de organizaciones terroristas en el fértil terreno de la injusticia, el sometimiento la guerra impuesta, en especial por los complejos militares/industriales.

En este contexto internacional, la Argentina esta alineada en esta oleada de avance conservador en lo social y liberal en lo económico, volviendo a políticas harto conocidas y con resultados absolutamente previsibles.

Con un arco político atomizado y distanciado de las bases en la mayoría de los casos, la ceocracia y el nepotismo son monedas corrientes sin atisbo de reacción por parte de la sociedad, un poco sorprendida en su buena fe, y otro poco aturdida por el ataque mediático permanente.

Tiempos complicados para la política cuando el humor social está atravesado por su negación. Acaso sería conveniente repasar y recuperar algo del viejo (pero totalmente vigente) pensamiento del pensador italiano Antonio Gramsci.

La historia, evidentemente no se repite, sino que se actualiza dramáticamente. Es la lucha por la liberación tratando de derribar el muro del sometimiento y la injusticia.

En esta tarea, ¿no será tiempo de replantearse la concepción del Estado, sus instituciones y el objetivo de la democracia?

Al fin de cuentas, todas ellas creadas con criterio de clase (las pudientes y patricias) y cuyos tentáculos abrazan y constriñen todo tipo de intención libertaria.

Romper las cadenas para ser libres, o intentar ser libres en la prisión creada por aquella burguesía. E aquí una de los nudos gordianos para estas generaciones.